Hace siete años terminé la ESO y me hicieron la temida pregunta: “¿Y ahora qué?”. No tenía ni idea. No sabía qué me gustaba ni qué opciones tenía. Sentía que debía decidir mi futuro sin herramientas, como montar un mueble sin instrucciones. Esa experiencia me marcó y, años después, se convirtió en el origen de Rumbo.
Rumbo es una plataforma digital que orienta a jóvenes que, como yo entonces, no tienen claro qué hacer tras la ESO o un ciclo formativo. Utiliza inteligencia artificial para ofrecer recomendaciones personalizadas según intereses, habilidades y preferencias individuales.
El diseño parte de una premisa: conectar con la situación que está viviendo el estudiante. Visualmente, Rumbo combina herramientas con un efecto blur que enfatiza la confusión típica del estudiante en esta etapa. La tipografía monoespaciada, dispuesta en bloques ligeramente desordenados, refuerza esta idea de un futuro que se está ensamblando pieza a pieza. Una identidad que refleja el caos del momento, pero también todo el potencial que hay en él.
Quise crear una herramienta útil y cercana. Sin condescendencia, sin hablar “desde arriba”. La experiencia está pensada como una conversación, no como un test. Rumbo no te dice qué hacer: te muestra caminos posibles para que elijas el tuyo con más claridad.
Este proyecto mezcla diseño gráfico, narrativa visual y estrategia de comunicación, con una campaña que no esconde el miedo a equivocarse, pero celebra el primer paso. Porque no tenerlo claro no es un fallo: es el comienzo de algo. Rumbo es una guía hecha desde la empatía, pensada para quienes aún no saben qué quieren hacer… pero están listos para empezar a buscarlo.
Brut!
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Un proyecto de Blanc!
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