Oscar Mariné, uno de los diseñadores más influyentes de España, compartió en su conferencia una retrospectiva de su carrera, marcada por la libertad creativa y la fusión de diversas disciplinas. Comenzó reflexionando sobre su filosofía de trabajo, basada en "aprender y trabajar despacio" para profundizar en cada proyecto. Mariné narró cómo sus inicios, en los años 70 y 80, fueron influenciados por la música, el cine y la contracultura. Destacó la importancia del contexto cultural de esa época, donde el punk y el "hazlo tú mismo" le dieron la oportunidad de experimentar y crear sin restricciones.
Uno de sus primeros proyectos importantes fue la creación de camisetas que vendía por correspondencia, aprovechando la falta de control sobre los derechos de autor. Esto le permitió fundar su propio negocio y descubrir el mundo del diseño gráfico, explorando técnicas como la serigrafía y el fotolito.
Mariné también habló de su paso por la industria musical, donde fundó su propio sello discográfico, Pan Coca, con el objetivo de crear discos de bandas independientes españolas como Siniestro Total y Parálisis Permanente. Este proyecto le permitió hacer sus propias portadas, explorando la intersección entre la música y el diseño visual. Su capacidad para captar la esencia de los grupos y representar su actitud rebelde en el arte gráfico fue clave para el éxito de estos proyectos.
Además, compartió su experiencia en el mundo del cine, creando carteles para películas icónicas como El día de la bestia de Álex de la Iglesia y Todo sobre mi madre de Pedro Almodóvar, con el que logró que su cartel fuera aceptado internacionalmente sin modificaciones, un logro inusual en la industria cinematográfica.
Mariné también mencionó su trabajo para marcas internacionales, como su colaboración con Absolut Vodka en los años 90, donde fue encargado de diseñar campañas innovadoras que fusionaban el arte urbano con la publicidad. Su estilo disruptivo y su capacidad para contar historias a través del diseño gráfico lo han convertido en un referente tanto en el ámbito cultural como comercial.
Finalmente, compartió su visión sobre el diseño como un medio para mejorar la vida de las personas, destacando que el objetivo final de cualquier trabajo creativo debe ser que "siente bien", es decir, que genere un impacto duradero y positivo en el espectador.
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