Neville Brody ofreció una charla profunda y reflexiva sobre el papel del diseño en la sociedad contemporánea, destacando cómo ha evolucionado a lo largo de los años. Comenzó reconociendo los desafíos políticos actuales, como el auge del populismo y la creciente homogeneidad cultural provocada por las marcas globales y la tecnología. Según Brody, el diseño debe resistir esta simplificación y reintroducir complejidad y diversidad cultural.
En cuanto a su trabajo, Brody explicó cómo su estudio se esfuerza por crear ambigüedad en sus diseños, dejando espacio para la interpretación y el diálogo, en contraposición a la publicidad tradicional que busca imponer significados. Comentó sobre la importancia de encontrar equilibrio entre el caos y la estructura, sugiriendo que los momentos de colapso en un diseño a menudo son los más interesantes y reveladores.
Brody también reflexionó sobre la pérdida de identidad en el diseño contemporáneo, dominado por la autocomplacencia y la búsqueda de la validación a través de las redes sociales. Según él, muchos espacios de comunicación actuales están diseñados para controlar las reacciones de los usuarios, lo que reduce la libertad creativa y política del diseño. Subrayó que "todo diseño es político", ya que cada elección gráfica afecta la forma en que las personas perciben y experimentan el mundo.
El diseñador también presentó varios ejemplos de su trabajo, desde sistemas tipográficos para marcas como Christian Dior y Coca-Cola hasta proyectos conceptuales como la Anti-Design Festival, que cuestiona las normas estéticas tradicionales. Un aspecto clave de su enfoque es la experimentación con el colapso y la ruptura de sistemas establecidos para generar nuevas formas de pensar y crear.
Finalmente, Brody hizo un llamado a los diseñadores para que se alejen de la complacencia, tomen riesgos y contribuyan a la creación de una sociedad más diversa y creativa.